.- La crisis hídrica golpea a ciudades y al campo fronterizo justo cuando Washington exige a México cumplir el Tratado de Aguas de 1944 y amenaza con aranceles.
AgenciaTamNoticias
Reynosa, Tamaulipas | 10 de diciembre de 2025.
La escasez de agua que vive el norte de Tamaulipas se ha convertido en un problema cotidiano para la población y, al mismo tiempo, en un nuevo foco de tensión en la relación entre México y Estados Unidos. Mientras miles de familias enfrentan tandeos, reducción en el suministro y dificultades para cubrir necesidades básicas, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó una advertencia: si México no entrega el volumen de agua que su país reclama bajo el Tratado de Aguas de 1944, aplicará aranceles automáticos a productos mexicanos.
La presión internacional llega en uno de los momentos más críticos para la región fronteriza. Las presas y afluentes que alimentan al río Bravo presentan niveles históricamente bajos, consecuencia de una sequía prolongada que ha reducido de forma drástica la disponibilidad de agua para consumo humano y para las actividades productivas. En ciudades fronterizas de Tamaulipas, el impacto se refleja en cortes programados, racionamiento y una creciente dependencia del almacenamiento doméstico ante la incertidumbre del abasto.
En el sector agrícola, la falta de agua ha limitado severamente las operaciones de los distritos de riego del norte del estado. La disminución en los volúmenes disponibles ha provocado reducción de superficies sembradas, afectaciones a las cosechas y presiones económicas en comunidades que dependen directamente del campo, agravando un panorama ya marcado por costos elevados e inestabilidad climática.
Ante este escenario, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció que existe un compromiso internacional establecido en el tratado, pero subrayó que la sequía extrema que afecta al norte del país impide cumplir con las entregas exigidas de manera inmediata sin poner en riesgo el consumo humano y la viabilidad productiva en territorio mexicano. La mandataria informó que su gobierno ya presentó una propuesta integral a Estados Unidos para regularizar el suministro de agua de forma gradual, privilegiando el diálogo y la cooperación bilateral.
Sheinbaum ha insistido en que México mantiene la disposición de cumplir con sus obligaciones internacionales, pero bajo criterios técnicos y humanitarios que reconozcan la gravedad de la crisis hídrica actual. Su postura busca evitar que la presión política y comercial agrave una situación que ya afecta de manera directa a miles de habitantes y productores de la frontera norte.
Mientras figuras políticas de Texas respaldan la postura de Trump y exigen una liberación inmediata del agua, en Tamaulipas la realidad es distinta: la escasez se vive en los hogares, en el campo y en la economía local. La disputa por el recurso hídrico pone sobre la mesa un problema que trasciende lo diplomático y revela la urgencia de replantear la gestión del agua en una región cada vez más golpeada por el cambio climático y la disminución de lluvias.
Más allá de las amenazas de aranceles, el conflicto evidencia que el agua se ha convertido en un recurso crítico para la frontera, donde garantizar el derecho humano al acceso y sostener la producción agrícola es ya un desafío diario.
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